domingo, 22 de septiembre de 2013

La Naar de los Anillos

Hola, soy Naar y aunque odio la saga del Señor de los Anillos, a veces me siento Frodo.

Como alguna vez he comentado, llevo años usando un anillo de hormonas al que denomino el anillo mágico. Y es que tiene poderes, os lo juro. Es como el del Señor de los Anillos. De hecho, creo que la peli es una alegoría clara. Un anillo raro que te lo pones y tiene efectos rarunos sobre tu cuerpo y te vuelve loco por momentos. Hacedme caso, el viaje dura tres semanas y el monte del destino ese de Mordor no es más que la regla. Clarísimo.
Hace muchos, muchos años empecé a tener problemas hormonales. Básicamente, desde los 16 mis hormonas son las culpables de todo lo que me ocurre. Sí. Las hormonas. Eso.
Total, que harta de jaleos, a los 22 años me empecé a hormonar hasta las trancas. Algunos médicos me lo recomendaron antes, pero el ginecólogo se negó porque me había desarrollado tarde y no le parecía bien meterme ese chute siendo una cría. Cuando al fin probé el anillo mágico, una nueva vida se abrió ante mis ojos. Cogí algo de peso pero me estabilicé mucho, mis reglas se volvieron regulares y descubrí el maravilloso mundo de frungir a prepucio remangado.
PERO.
Con los años tanta acumulación hormonal empezó a pasarme factura. Mis quistes del pecho crecieron, empecé a tener náuseas matutinas como las preñadas y me fui convirtiendo en un orco malhumorado. Así que cuando rompí con el desequilibrado, mandé el anillo a Mordor (y al desequilibrado también, ya de paso) me quedé tan a gusto en donde quiera que viviera el enano ese (o hobbit o lo que sea) antes de ponerse a viajar por ahí como un capullo.
Y bien, oyes. Estaba más contenta, más animada, más delgada y más feliz de nuevo. Mis reglas hacían lo que querían, pero como no frungía, me importaba un cuerno. Y estaba mucho más estable mentalmente y de mucho, mucho mejor humor, porque el anillo me vuelve un cóctel de hormonas chungo y sobre todo me sube mucho el nivel de ansiedad. O sea, lo mismo que en la peli. O más o menos.
PERO 2.
Cuando mejor estaba, apareció el niño chico. Y bien, ¿eh? Que no me quejo. Pero claro, que si los condones son un rollo repollo, que si un poco la puntita que no pasa nada, que si huy que bien así, que si cari no me baja la regla pero tú no te preocupes que me pasa siempre. Total, que volví al anillo. Y me puse gorda. Y me crecieron tanto las tetas que pensé en comprarme una carretilla para llevarlas. Y me volví muy loca y muy desequilibrada. En plan me río, lloro, me enfado y estoy de los nervios todo a la vez. Pero frungiendo a prepucio remangado como que todo se ve mejor en la vida.
Cuando lo dejamos, pensé en quitarme el anillo, pero aguanté un poco para tener mis reglas controladas cuando operaron a mi yaya. Y luego empecé con el Ross. Así que me lo dejé. Y cada vez estaba más gorda, más tetona, más loca, más desequilibrada y más enfurecida. Llegué a límites muy chungos e impropios de mí. Cosas que no cuento por miedo a que llaméis al manicomio y me pongan una de esas horribles camisas de fuerzas que no combinan con nada. Y me encontraba fatal. Así que al fin, en mayo mandé al carajo al Ross y al anillo. A Mordor los dos, de nuevo. Yo repoblé Mordor a base de exnovios, vaya. Y tan bien.
Adelgacé muchísimo. Mis tetas se redujeron a un tamaño casi diminuto y volví a ser feliz todos los días, también volví a no saber cuando me bajaría la regla, a estar en un continuo estado de susto con ese tema y a retorcerme de dolor un par de semanas al mes. Pero tenía tan buen humor y estaba tan delgada que me daba igual.
PERO 3.
Entonces me fui al Algarve, acabé en Sevilla y no perdí mi silla, pero encontré de nuevo al Niño. Y (Niño, vete de aquí, no leas esto) frungir con él es la mejor experiencia del mundo. ¿Puenting? ¿Caída libre? ¿Vuelo sin motor? Mierdas. Nada en el mundo como el Niño chico sin ropa. Y claro, otra vez a los sinvivires de los condones o a los de cari no me baja la regla pero tú no te preocupes. Así que decidí volver al anillo. Porque sí, porque soy así de inconstante. Porque tengo pocos vicios en la vida y me temo que el niño en horizontal es uno de ellos. Y de lado. Y en vertical a veces también.  
Bueno, pues no llevo un mes y ya estoy engordando. Y mis tetas crecen exponencialmente cada día. Y estoy de un humor variable, digamos. Los primeros días me volví muy loca y me angustié mucho por todo, pero luego me di cuenta de que era el modo orco del anillo y me calmé. Me cuesta mantenerme en un estado consciente y no llorar, gritar, enfurecerme hasta el nivel máximo y matar a medio mundo, pero lo consigo. Por las mañanas tengo un poco de nauseas, pero por las noches me da un hambre atroz capaz de acabar con las existencias de roñidonetes del universo. Y bueno, cuando está el niño se compensa a base de frungimientos a prepucio remangado. Pero cuando no está, lo único que hago es zampar chocolate por la noche y estar gruñona por las mañanas. Y engordar. Engordo cada día. Me hincho como un globo. Y me crecen las tetas cada minuto. Creo que si me quedara mirándolas ante el espejo podría ver como se hacen más y más grandes, como los reportajes esos que ponen a cámara rápida como se abre una flor. Y los hombres diréis que qué problema hay. Pues que duelen, demonios. Me duelen porque están a punto de explotar. Y están duras como piedras. Y no puedo dormir bocabajo. Y no voy a entrar en el vestido de la boda de mis yayos.
Total, un drama todo. No sé de qué se quejaba el canijo ese que llevaba el anillo a no sé qué fuego que hay en Mordor. Que se lo hubiera metido por el culo, le hubieran crecido los huevos hasta pisárselos y hubiera sentido todos los efectos esos devastadores en un solo día y su único consuelo fuera ponerse hasta las cejas de roñidonetes a sabiendas de que eso le hará engordar y se sentirá peor, lo que le deprimirá y le empujará a querer comer más y más chocolate.  Eso sí es un marrón, querido. Llevar el anillo a Mordor acompañado por tu coleguita y rallarse de vez en cuando es una mierda. Quejicas que sois los hombres, coño ya.
Conclusión del asunto: la peli del Señor de los anillos es un coñazo, pero narra bastante bien el proceso por el que pasa una mujer con un tratamiento hormonal.
Conclusión dos. Mis tetas están gordas como melones y yo me estoy poniendo jamona.

Conclusión tres, seguramente el niño me quiera matar después de leer esto, pero creedme, frungir a prepucio remangado con él merece la pena un viaje a Mordor, convertirse en orco y gastarse un dineral en roñidonetes. 

14 comentarios:

  1. Jo, es que es verdad, que sin plastiquito de por medio mucho mejor todo. Y vale, que todo tiene sus cosas buenas y malas, pero parece que el niño chico en horizontal hace que la media de ambas te merezca la pena.

    Pues una lata lo de las tetas y los cambios de humor... ¿y si pruebas los parches o algo distinto al anillo? Igual te afecta menos.

    Esta noche voy a soñar con prepucios remangados y va a ser culpa tuya.

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  2. ¿Pero el anillo no es un foco de infecciones? Mis amigas que lo han utilizado es lo que me dijeron.
    Yo utilizo los parches, pero tranqui que si los pechos me crecen más, desbanco a Yola Berrocal.
    Si tú estás gorda, que venga Dior y lo vea!!!

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    1. ¿Foco de infecciones de qué? es silicona sintética, como la que se usa en cirugía, si te lo sacas para algo, lo lavas con agua fría y punto. A mí en ese sentido no me ha dado ni un solo problema. Y yo es que parches no puedo usar y pastillas tampoco, es este método sólo, que además es el que tiene un nivel hormonal más bajo.
      un beso!!

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  3. Jajaja. Dudo que te estés poniendo tan jamona. Exagerada, que eres una exagerada... Si eres delgadita y estupenda!!! Estoy segura de que no es para tanto y, por lo que veo, tiene más ventajas que inconvenientes así que a disfrutar del remangamiento. Jajaja. Besotes!!!

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  4. Y digo yo, no hay nada más suave que eso? Yo tuve que cambiar de pastillas hasta encontrar las que me van bien, aunque ahora voy a dejar de tomarlas porque no me hacen falta y así no tengo que andar mirando el envase cuatro veces al día para asegurarme de que las he tomado, porque yo soy así de histérica. Ánimo, y engordar no te viene mal, que tú eres muy guapa pero con un poco de chica mejor que mejor. Biquiños!

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  5. "Frungir a prepucio remangado" el destino ha hecho que llegue a ti para poder leer esto. Sin palabras.

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  6. Jajajaja, nunca hablar de un anillo vaginal fue tan ameno!!
    Besitos!!

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  7. Post que hace volar la imaginación, desde luego :D Sobre la conclusión uno, La película de El señor de los anillos puede ser un coñazo pero mi versión featuring la anaconda de Frodo, seguro que te gusta. Después de nuestro libro de anécdotas, será mi próximo proyecto.

    Sobre la conclusión dos, mira que le doy vueltas qué puede tener de malo, pero no le encuentro nada negativo.

    Y la conclusión tres es lo más bonito que se le puede decir a un hombre y al señor Mercadona.
    Besos!!

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  8. chiquillla!!!!!!! pero que te han dao????? jajjajajjaja.... marchando una de roñidonettes!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! olé olé y ole!!!!!!!!!!! madre miaaaaaaa

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  9. Jajajajjajaja pues a mi me pasa algo parecido con las pastillas esas chungas para no quedarse preñada... Mi humor es tal y como lo describes en el post, una puñetera montaña rusa. Y lo mejor de todo es que cuando estoy llorando desconsoladamente en la cama por... ninguna razón, me autoconvenzo de que no es por culpa de las pastillas, sino por algo de peso, algo real, vamos, algo de psicólogo.

    En fin, que ser mujer es muy duro, coño. Que ellos lo tienen muy fácil. Y encima no hacen el mínimo esfuerzo de entendernos...

    Besos

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  10. Primera reacción al terminar de leer la entrada: WTF???

    Jajajajajaja eres grande, querida. Me ha gustado eso del prepucio remangado, sí señor. No te preocupes por que te crezcan demasiado las tetas, aunque es verdad que para dormir boca abajo son un estorbo xD

    A mí es que estas cosas con hormonas me asustan mucho, porque como ya se me revolucionan por sí solas... imagínate.

    Un besazo, corazón.

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  11. Me descojono y te entiendo a partes iguales. La similtud con El señor de los Anillos, sublime.
    Lo del anillo, yo ya he aceptado el engorde, las tetazas y los cambios de humor. Lo que peor llevo es la jodida ansiedad.
    eso sí, que viva el frungimiento al viento!

    besos!

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  12. A mí esa peli me encanta!! Pero tengo que reconocer que es muy fácil meterse con ella. Mira que he oído chistes sobre esta peli, pero tu comparación con el anillo vaginal ha sido el mejor!! Yo también me chuto hormonas por lo mismo que tú y también me afectan anímicamente. Es todo un dilema esto. Un abrazo!!

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Estás aquí, has leído... así que comenta hombre ya!!