jueves, 24 de septiembre de 2015

Pero joder

El otro día hablando con el Ross me dijo respecto a uno de los becarios que tiene bajo su mando en el laboratorio donde trabaja haciendo vete a saber qué cosas, “... resulta que el tío nació en el 90. ¡¡EL 90!! Joder, que yo tenía 7 años, que tengo recuerdos de antes de que este chaval naciera y ahora tiene la misma carrera que yo.” Me eché a reír. Le he dicho muchas veces que nos estamos haciendo asquerosamente mayores, pero no me creía. Ahora anda traumatizado y mira de soslayo al becario que nació en otra década que nosotros.
Yo por mi parte tengo mis propios asuntos con el paso del tiempo. Reconozco que la muerte del chico guapo de mi pueblo, tan traumática y abrupta me ha dejado tocada. No veo la vida exactamente igual que antes, aunque no sé explicarlo bien, aún lo estoy gestionando. Y a eso se añaden cosas, muchas cosas. Cosas que me dan de bruces con los 32 tacos que me gasto.
Bombita se casa al año que viene. Por fin se lo pidió a su chica este verano y en junio del 2016 si todo va bien, habemus bodorrio por todo lo alto. Y me alegro, pero joder. Bombita, ese tipo irónico, con una voz preciosa y los ojos grises más inteligentes con los que me entiendo en una décima de segundo. Bombita, el que siempre estaba inventando juegos tontos, el que dibujaba de maravilla y hacía los carteles de la universidad, el que cantaba canciones, el que bebía cervezas hasta la madrugada, el que siempre preguntaba a todas las chicas si sería posible, por favor, que se dejaran tocar un pecho. Bombita, el que se metió por la ventana de mi cuarto una noche de borrachera en su casa de la playa alegando que era más difícil pero mucho más divertido, el que se coló en el balcón del vecino para recuperar una toalla, el que una mañana tras una noche de juerga dijo “pensé que no era posible pero estoy aún más borracho que cuando me acosté hace media hora. No sé si tomarme un café o abrir una cerveza y seguir de empalmada.” Bombita, con el que he llorado y reído, al que me cuesta abrazar porque no le abarco, el que siempre se quemaba jugando al rugby y luego iba con la cara tan rosa como la camiseta. Ese, el mismo, se casa. Y me alegro, repito, pero joder, repito.
Por otro lado Reichel está embarazada. Y lo mismo, me alegro, pero joder. Porque sé que lo estaban buscando, que van a tener un niño precioso porque ella es muy mona y el holandés es un tiazo que está estupendo, porque sé que va a ser una madraza, pero me cuesta creerlo. Reichel, mi niña del aparato en los dientes y la ropa mona, la que se reía por todo, la del idioma raro, la del acento pijo, la del “tía qué es lo que suena”. Reichel, la que estuvo enamorada de un gay, la que se lió con un tipo de la edad de mi madre, la que conducía un coche con más años que ella, la que siempre estaba haciendo planes locos, la que hacía paella para todos los domingos, la que montaba fiestas en su casa. Reichel, la que me abraza y me hace sentir bajita y pequeña, la que discute, habla las cosas, las soluciona, las perdona y sigue adelante con una sonrisa. Reichel, la que bebía vodka, jugaba al jia y se sabía todas las canciones obscenas de rugby, la que se quitaba la camiseta y la agitaba por encima de su cabeza sin pensárselo si la juerga lo requería. Reichel, la que es capaz de contar las cosas más bochornosas con la mayor capacidad de reírse de sí misma que haya conocido, la del “un poquito más y nos vamos los dos”, la de las frases de los 80. Esa, la misma, ahora va a ser madre. Y repito que me alegro y repito que joder.
Y así todo. Hostias por todas partes para recordarme que tengo tres décadas y un pico. Y que empieza a hacer muchos años de la mayor parte de las cosas. Y sí, ya sé, lo he dicho mil veces, esta etapa tiene cosas buenas, lo mejor está por llegar, la madurez tiene ventajas, blablablá. Lo que sea. Me siento vieja, es lo que hay, es lo que siento, es lo que me viene a la cabeza ahora mismo. Y se pasará, porque luego veo los niños de mis amigos y les quiero así como sin razón y soy feliz por ellos. Porque voy a sus bodas y sonrío, me trago la emoción, las lágrimas y mi lucha interna y soy feliz por ellos, por su amor, por su proyecto, por su paso en la vida. Porque la vida siempre es vida y merece la pena ser vivida. Porque sí, porque las cosas buenas están en todas partes y la felicidad mana del interior de cada persona. Pero joder.
Y este post igual no se entiende porque yo siento mil cosas a la vez y no tengo tanto don como para explicarlas si ni yo misma las entiendo. Pero necesitaba decirlo. Tenía que decir que me alegro, pero que joder. Que me alegro por Bombita y por su chica que es un amor. Que me alegro por Reichel y el Rulas porque lo único que me jode de ellos es que estén tan lejos que no pueda abrazarles más a menudo. Que me alegro de los cambios, los avances y los rumbos que toma la vida. Pero que joder. Joder, y mil veces joder.

15 comentarios:

  1. Hasta hace no mucho, todos mis alumnos eran del siglo pasado, como yo. Ahora sus fechas de nacimiento son cosas como 2001. Trabajo con ellos a diario y para ellos soy prehistórica, así que te entiendo.

    Este verano estuve de tribunal en oposiciones, y me tocaba comprobar los carnéts de la gente que se presentaba. Vi una niña (porque era una niña) que lo hizo muy bien y aprobó y era del 92. Del 92. Que yo me acuerdo del 92 perfectamente, que soy del 73, así que no te puedes imaginar cómo te entiendo.

    Besos.

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    1. vaya con los jovenzuelos, del 92 y aprobando oposiciones... si es que de verdad ;D

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  2. Yo a veces también tengo esa sensación de que estoy hecha una vieja (yo tengo 37, así que calcula) y sí, joder. Pero me gusta haber vivido todo lo que he vivido y me gusta poder a veces hablar con mi hermana haciendo de "voz de la experiencia". En las tribus valoran mucho a los ancianos así que estamos a un pasito de ser venerables. Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Seremos venerables y estupendas sabias de la tribu de las locas de los gatos. Me parece un cargo de lo más molón, oye.

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  3. Naar, se te entiende perfectamente. Primero porque te expresas muy bien, como creo haberte dicho alguna vez: eres una máquina expresando sentimientos. Además se te entiende porque casi todos hemos sentido eso alguna vez. Es nostalgia de la década anterior. Parece que sigues siendo la misma y querrías que todo siguiera igual, pero no es así. Todo se empeña en hacerte ver que el tiempo pasa y que no te puedes quedar aferrada a una época de tu vida.
    Otra cosa: la descripción de los personajes de tu vida es como de novela, dejas con ganas de saber más de todos ellos.
    Un beso

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    1. Gracias, cuando me dices eso me siento una escritora de la pera limonera y oye, qué bien el ego.
      Y no es porque sean mis amigos, pero sí, son personajes fabulosos :)

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  4. Bueno, te contemplo desde la década de los 40 (44 para ser más precisos) y tengo que decirte que TRANQUILA. Esa sensación tuya se pasa con los años jajajaja. Ups, perdón, perdón. Nah, en serio. Eso se llama crisis de la edad madura, algunas como tú la tenéis a los 32, yo la tuve desde los 37 hasta el día exacto en que cumplí los 40 y me pegué una de las juergas más descerebradas de mi vida. Y he vivido muchas y muy drogadictas, créeme.

    Sólo puedo decirte que mi década de los 30 fue bonita al principio y bastante horrible al final. Y que los 40 no hicieron más que ponerme en mi lugar, en el que debía estar. Y joder. Qué bien se está aquí.

    Entiendo tu vértigo pero desde esta cátedra en la que me he aposentado para iluminarte con mi excelsa senectud, puedo decirte que lo importante es el AHORA. Siempre. Lo bonito es el viaje, no el destino.

    Beso

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    1. Me tomo el comentario porque me sirve :)

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    2. lo corroboro, estupendo comentario. El tiempo nos lleva donde nos tiene que llevar y lo voy aprendiendo cada día aunque a veces me quede un poco en shock y diga "joder, qué mayor me he hecho". Aún así, todo son rachas y aunque yo empecé los 30 regular ahora no estoy nada mal :)

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  5. A mi se me hace bien extraño tener compañeros de trabajo del 90 y tantos, yo nací en el 90 y a veces me hacen sentir vieja D:

    Que rápido pasa el tiempo

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    1. Si naciste en el 90 ya eres de otra década que yo! Si ahora te sientes mayor, verás en cuatro o cinco años, lo vas a flipar, jejeje

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  6. Yo tengo 37. He dejado de mirar hacia atrás, lo que ya viví, y he empezado a mirar hacia adelante, todo lo que me queda por vivir... Sólo te diré que hace una semana me casé por segunda vez :) Tengo amigas que aún están diciendo: me alegro, pero joder! :)

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    1. Pues enhorabuena!! Uno se alegra, dice joder, pero se alegra y casarse por segunda vez es darle a la vida una oportunidad de las buenas y mirar al futuro con alegría como dices que estás haciendo. Y eso es estupendo! :)

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