domingo, 22 de mayo de 2016

Más abajo, más arriba, la historia del que no encontraba su casa

Últimamente he leído un par de post de blogueros a los que sigo hablando de su falta de orientación y/o despistes. Reconozco que yo no soy demasiado despistada, cuando cojo el coche me poseo por el espíritu del gps que nunca tuve y es raro que me pierda. Eso sí, cuando lo hago, es a lo grande, como ese año por Almería. Ahora bien, os contaré una anécdota que he repetido mil veces para que todo el mundo vea que siempre puede ser peor.

Hace ya unos años, a la vuelta de una fiesta de rugby, un amigo del Ross me pidió que le llevara a casa. No me pillaba especialmente cerca pero tampoco lejísimos y bueno, accedí. El amigo, al que llamaremos Nitrix, iba un poco “tocado” esa noche. Tampoco es que fuera borracho como una cuba, pero le dio el punto gracioso. De hecho, se pasó media noche haciendo sonidos guturales por la ventanilla utilizando el parasol a modo de altavoz y alegando que era la época de la berrea. Luego trató de pegar a los viandantes con el mismo parasol enrollado. Y luego increpó a un conductor vecino en un semáforo por estar mordiéndose las uñas. El caso es que al fin llegamos a la calle en la que me había dicho que vivía. Tenía la esperanza de soltarle cuanto antes y que se fuera a su puñetera casa de una vez.

  • Nitrix, ya estamos en tu calle, ¿en qué número vives?
  • Más abajo.
  • Nitrix, estamos a mitad de la calle.
  • Más abajo.
  • Nitrix, la calle se termina aquí.
  • Ahhhh... puesss viviré más arriba.

Media vuelta y de nuevo calle arriba bien despacito para que se fijara.

  • Nitrix, ¿vives por aquí?
  • No, más arriba.
  • Nitrix, ya hemos pasado por aquí antes y...
  • No sé, viviré más arriba.
  • Nitrix, volvemos a estar en el principio de la calle.
  • Ahhhh... pues viviré más abajo.


Su puta madre. Así recorrimos la calle tres veces en cada sentido. Cuando ya desesperada le pregunté en qué cojones de número vivía, alegó que se acababa de mudar y no lo sabía. Vivía solo. Nadie conocía su casa. El tipo no se acordaba ni de qué color era el portal o si estaba cerca de alguna tienda. Ni siquiera parecía sonarle su propia calle.
Estaba a punto de echarle del coche a patadas y abandonarle a su suerte cuando, de repente, con el coche en marcha, abrió y la puerta y gritó “esa, esa es mi casa”. Y se tiró a la calle como si saltara de un helicóptero en una película de la guerra del Vietnam.


Total, si sois capaces de encontrar vuestra casa o de al menos recordar el número de vuestro portal, no es para tanto.

10 comentarios:

  1. jajajajajajajaja me has matao!!! Te debo la vida. Llevo horas estudiando y he parado un ratito para desconectar y leo esto y me estoy riendo a carcajadas hace un rato que si me oye alguien dirá, joder como estudia esta. Nena B R U T A L !!! En serio hacía tiempo no me reía así leyendo algo. Que crack el chaval, que puto crack!
    Imaginarlo saltando del coche en marcha y me meo de risa.
    En fin. Thanks!
    :-D

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    1. Bueno, me alegro, nada mejor que hacer reír :DD

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  2. hostia, esto me sube la autoestima. a la vuelta también me acercaron con el coche a una boca de metro cercana. pero yo iba sobrio (sólo me había tomado una caña), y de lo más callado y discreto. me preguntaron "aquí te va bien que te dejemos?" y les dije "sí, sí, por favor, demasiado habéis hecho, mil gracias!".
    yo he bebido más de la cuenta alguna que otra vez, pero tanto como para no encontrar mi propio portal... :D
    besos!

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    1. Ves? Siempre hay gente peor. Y casi seguro que yo les conozco XD

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  3. Jajajaja qué bueno, tía.

    Pa haberlo grabao.

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    1. Fue antes de los móviles con cámara XD

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  4. Jajajaaja menos mal que no iba borracho como una cuba... si no te lo hubieras tenido que llevar a casa xdd

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    1. No, lo hubiera abandonado, de verdad. Estaba ya apunto cuando encontró su casa :D

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  5. jajajaja Recuerdo que esto ya nos lo habías contado alguna vez, ¡qué grande el tal Nitrix, oye! Y en cuanto a aquélla vez en Almería, bueno, sí, nos perdimos, pero fue divertido :D (menos cuando se acercaban las 4 de la tarde y casi morimos de una lipotimia, ahí ya no).

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    1. Es que es una anécdota mítica!
      Y no, lo de Almería no fue muy divertido... sobre todo cuando se acabó la carretera. Aunque sobrevivimos! :D

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