martes, 21 de marzo de 2017

Pero algo

Reconozco que llevo unos cuantos años, sobre todo los últimos meses, con cierta sensación de haberme rendido. Como si ya no mereciese mucho la pena esforzarse y fuera mejor dejarlo correr. El año pasado, de hecho, empecé con este post en el que explicaba (o trataba de hacerlo) que llevo un tiempo esperando una especie de “game over”. Que creo que ya no me va este rollo y prefiero empezar de cero porque la he cagado demasiado. Pero claro, eso de suicidarse siendo Mario Bross es una cosa y en esta vida es otra. Porque oye, que nadie nos garantiza que vayamos a empezar otra vez. Que igual no hay nada al otro lado y para estar muerto ya está el resto de la eternidad. Que hasta donde sabemos, estas son las cartas que nos han tocado y es posible que el crupier no vaya a repartir más.
Y no es rendirme en plan “oh, abandono la vida”. Es simplemente cierta resignación a que las cosas no me gusten. A que vayan regular. A vivir con desgana. A pensar que se me han pasado las oportunidades. A aceptar que esto es lo que hay.
Curiosamente, empiezo a estar a hasta los huevos de esta sensación. Empiezo a cansarme. Empiezo a tener destellos de lucidez en los que creo que puedo cambiar las cosas. No sé qué cosas, no sé cómo. Pero algo.

Siempre he sido una persona de altibajos. De grandes tempestades y soles radiantes. De bomba a punto de estallar, de mecha corta y chispa cerca. Y llevo mucho tiempo estancada. Así que presiento una tormenta. A veces tengo miedo de la nada, por que sí. Y eso suele ser una especie de presentimiento de que algo va a cambiar. De que algo va a suceder. De que esta etapa estúpida se acaba y empieza otra.

Aún estoy quieta, agazapada. Esperando la oportunidad de saltar. De subirme al tren en marcha. De salir corriendo. No sé de qué. Pero de algo.  

6 comentarios:

  1. no te preocupes, todos -o muchos al menos- nos sentimos así alguna vez. yo también soy muy de altibajos, por eso nunca encajé en la escuela de industriales donde estudié. allí todos son como robots.
    pero hay que pensar que nunca es demasiado tarde. hay gente que encuentra el amor de su vida, o que se gradúan en la carrera que siempre quisieron hacer, o que montan el negocio con el que siempre soñaron... a una edad avanzada. y tú eres joven.
    besos!!

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  2. Sé que puedes pensar que lo digo muy a la ligera pero No, ha habido muchos momentos en que me he sentido así y me pasa a veces, por eso te digo que no te puedes rendir aún y no puedes perder la esperanza, tienes que seguir luchando aunque sea con menos fuerza. Quizá te vendría bien ayuda profesional.

    Un besito

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  3. Debería decirte algo alentador pero estoy un poco igual... A ver si nos tomamos un aquarius para ahogar las penas. Jajajaja. Besotes!!!

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  4. Sé muy bien lo que dices, he pasado etapas así y la sensación de vacío es agotadora. Ahora estoy en una etapa con muchos frentes abiertos y bastante dura pero no sé porqué lo estoy llevando bien, otras veces con muchos menos problemas lo llevaba peor, será la edad, jejejeje.
    Ánimo que seguro que todo mejora.
    Besos.

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  5. bueno, palabras.. muchas, consejos, sólo uno.. y que conste que por propia experiencia, quiero decir, que a mí me sirve, quizás a ti no.. una ayudita externa.. tomalo como quieras.. porros.. drogas o coach, o pilates o terapia.. entre todas esas hay una que a mí me está funcionando..

    lo más importante ya lo has hecho y es darte cuenta de que hay algo que no está del todo bien..

    así que ahora a darle caña y batute..

    y con lo de ser montaña rusa emocional, ánimo jamia.. yo estoy muy orgullosa de ello.. pero se sufre.. y mucho.. PERO.. al mismo tiempo, creo firmemente que se VIVE más.. o más intensamente.

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  6. Yo estoy con la respuesta de Sony. Avanza, nada de reseteos.
    Eres muy joven, tienes tiempo de empezar en tu momento actual. Si crees que hay cosas que podrías cambiar tú, hazlas.
    Podrías empezar nuevos estudios, podrías reinventar te en casi todo. Hazme caso, te queda mucha vida.
    Recuerdo hace 10 años una compi que no sabía si ya era mayor para reciclarse y hacerse Profe que era su vocación. Se veía mayor con 35. Terminó a los cinco años, desde los 40 hasta los 65 fíjate si son años currando en lo que quería.
    Es un simple ejemplo. Muchas veces sólo vemos lo que ya ha pasado y nos parece tarde. Pero con suerte nos quedan muchos años de vida como para resignarte. Sal de tu escondite en el que agazapas y súbete al tren Naar!.
    Un beso

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