jueves, 14 de mayo de 2015

Vergüenza chulapa

Todos tenemos una especie de sueño en la vida. Muchas mujeres sueñan con el vestido de novia en plan princesa merengue. Otras muchas pasamos trillones de ese asunto y soñamos con otras cosas. Yo, que siempre he tenido espíritu de fulana, lo que quería era vestirme como las chicas del Saloon del oeste. Me encantan esos vestidos con sus encajes, su corpiño ajustado, su escotazo y tal. Por suerte, mi yaya tiene unas manos mágicas para coser y cuando yo tenía 17 años me hizo uno precioso para una fiesta de carnaval. Creo que pocas veces he sido más feliz al vestirme que cuando mi madre me tiró de las cuerdas del corsé y me atusó el encaje rojo de la sobrefalda.
La yaya por su parte tenía el sueño de vestirse de chulapa madrileña. Así que hace unos años mi madre la animó y se hicieron sendos vestidos. Yo me conseguí escabullir del asunto porque fuera de mi vestido de putón del oeste, no me gusta nada disfrazarme, ni vestirme, ni francamente, salirme de mis vaqueros caídos lesbianos y mis zapatillas de deporte. Me da una vergüenza que me muero. Ya en el cole las pasaba putas cuando había que hacer una obra o cualquier mongolada que nos obligara a ir disfrazados. Así que huí del vestido de madrileña como de la peste a pesar de que la yaya me insistía cada año en lo guapa que estaría y blablablá. Pero nada, como el que oye llover.
Lo malo es que los años pasan. Y yo cada año que cumplo es una agonía que me entra de ver que mi mundo envejece. Que mis abuelos son más y más mayores. Que mis padres empiezan a ser los que tienen edad de ser abuelos. Y me reconcome la vida misma de pensar que un día no van a estar ahí todos y quizás me arrepienta de cosas. Que quizás me diga “tenía que haber hecho, tenía que haber dicho, tenía que haber estado”. Así que de un tiempo a esta parte de vez en cuando mando al carajo mis propios gustos, mis apetencias y mis planes para hacer, decir o estar en esas cosas que quizás un año dejen de esperarme.
Joder, me estoy poniendo moñas. Y todo para decir que he cedido al chantaje emocional de la yaya y este viernes me moriré de vergüenza vestida de madrileña por la pradera de San Isidro. Si veis a una con el vestido gris de florecillas y la cara más roja que un tomate, soy yo. Por favor, no me saludéis, con ese vestido no puedo salir corriendo y mi madre ya no me deja esconderme detrás de ella cuando no quiero hablar con gente.
El caso es que ya lo estoy pasando mal de pensar en la vergüencita del asunto, pero la yaya con sus 83 años lleva un mes y medio cosiendo a todas horas con tanta ilusión y tantas ganas que me hacen un gurruño el corazón. Porque cuando le dije “yaya, como no te voy a dar la alegría de verme casar ni de darte bisnietos, al menos voy a cumplirte otro deseo” se puso muy contenta y ni siquiera el carcinoma del que la han operado hace dos semanas le ha hecho soltar un solo día la aguja para tenerlo todo listo. Porque el yayo no ve un carajo pero cree que mi vestido es el más bonito que se ha hecho nunca. Porque hasta el primo de Bilbao con sus ochocientos apellidos vascos se ha apuntado y se viste de pichi. Y porque joder, no me arrepentiré de hacerlo, pero sí se me hubiera quedado la espinita de dejar a la yaya con las ganas toda la vida.

Así que deseadme suerte para no querer hacer un hoyo y enterrarme del corte que voy a pasar.

12 comentarios:

  1. Aysssss, qué bonito... Normal... me parece lógico que lo hagas...

    Pero creo que querenos una foto (de espaldas, no más... sin necesidad de verte la cara tomatosa...) o de una manga aunque sea!!!! Piensa también en nosotros... :p

    Mi abuela tenía un arcón lleno de disfraces en su casa, y creo que el mayor entretenimiento de esa casa era llegar y disfrazarnos. Entre los trajes, había uno que no era un disfraz exactamente... que era un vestido de chulapa. Y en mi pensamiento de la época... pensaba que era un traje de sevillana un poco rarito... jajaja Pero pese a que me apretaba casi tanto como el corsé que dices... a mí me encantaba...

    Ahora... si te sirve... hace años, iba a una academia de baile y en un festival de fin de curso hicimos un "can can" Mi abuela me hizo la falda llenita de tull, luego llevaba pasamanería con pluma en la frente, liga... medias de rejilla... Una pasada... jaja y fue la mar de divertido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, yo siempre he llevado fatal lo de vestirme de cosas, la verdad... y me encantaría disfrutarlo, pero no me sale.
      La verdad es que el vestido ha quedado precioso, pero aún así, uffff... hay una foto en twitter, igual termino poniendo alguna aquí, ya veremos, jeje.

      Eliminar
  2. Pero qué maja eres, me cagoenlaleche, cada día me caes mejor. Me parece una idea fantástica, menudo alegrón que le estás dando a la yaya. Podrías poner una fotico en twitter, eh?, como lo ves?. Luego la borras si quieres, pero lo que daría por verte de chulapa...
    Un beso, y ¡¡bien hecho amiga!!, a disfrutarlo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay foto en twitter con la yaya para que se vea a la culpable del asunto, jejeje.

      Eliminar
  3. Ánimo!! Valdrá la pena ver la cara que pone al verte vestida ese día :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, lo pasé regular pero ella estaba feliz :)

      Eliminar
  4. Ñiaaa foto al guasap de mi dueñaaaa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que vuelva a twitter que ahí hay foto ya XD

      Eliminar
  5. Vaya, lo he leído tarde, tendría que haberte buscado por la pradera de San Isidro, la cara rojo tomate no tiene pérdida. ¿Qué tal fue? Siento lo del carcinoma de tu yaya. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por suerte lo del carcinoma salió estupendamente, se lo quitaron y punto, sin más. Era muy localizado y aunque el postoperatorio dio un poco de rollo porque toma sintrom y tuvo un poco de sangrado, ya ni se acuerda. Una suerte, chica.
      Y si quieres verme, está la foto en twitter :)

      Eliminar

Estás aquí, has leído... así que comenta hombre ya!!