jueves, 18 de enero de 2018

Las opiniones y los culos.


Soy una defensora de Twitter. Me gusta mucho la idea de plasmar pensamientos cortos, inmediatos, chorradas, chistes, fotos, ideas más o menos profundas. Pero últimamente se está echando a perder por culpa de la sociedad absurda que estamos montando.
Uno de los problemas de hoy en día es que las redes sociales e internet, que en sí mismas pueden ser cosas maravillosas, han dado pábulo a toda clase de gilipollas. Y todo el mundo cree que su opinión es súper importante, súper interesante y que DEBE ser escuchada y respetada. Y bueno, todo el mundo tiene derecho a una opinión. Lo que pasa es que tu opinión puede ser una gilipollez, puede no interesar a nadie o puede ser que nadie te la haya pedido. Y tú la puedes dar, claro. Pero atente a las consecuencias. Y tu opinión no es más importante que la del resto. Eso es algo con los que deberíamos contar todos.
No sé si me explico.
El problema de Twitter ahora mismo es que tú dices “Me estoy comiendo unas cerezas” y habrá mil comentarios, unos que digan “qué ricas” y otros que digan “no me gustan las cerezas”. Y vale. Lo feo empieza cuando llegan los que te exigen que dejes de comer cerezas porque son lo peor y que comas manzanas. Lo que dicen que no estás pensando en los pobres agricultores que recogen cerezas por un sueldo mísero. Los que te dicen que las cerezas vienen de Extremadura y que si has visto el documental de las Hurdes. Los que te dicen que claro, tú comes cerezas tan tranquilo mientras en África la gente se muere de hambre. Los que te dicen que ya que estás comiendo cerezas, les enseñes las peras. Y los que te llaman nazi de las manzanas porque prefieres las cerezas. Y a ti se te quitan las ganas de comer cerezas y de vivir así de golpe.
El otro día se montó polémica porque una madre dijo que su niño desayunada garbanzos. Que yo ya dije lo que opino de los pesaos de la nutrición que tanto abundan hoy en día. Y hoy se ha montado polémica porque hay gente a la que le gusta operación triunfo y otros a los que no. Y yo no entiendo por qué hoy en día nos empeñamos en que a todo el mundo le tenga que gustar lo que a nosotros y además les aleccionemos para que hagan las cosas como a nosotros nos gustan.
A mí no me gusta operación triunfo. Y no lo veo. Así de sencillo. Porque hay muchas cosas que no me gustan. No me gustan los pelos de colores tipo mi pequeño pony que se llevan ahora. No me gustan los botines con los dedos al aire. No me gustan los cachopos, ni las espinacas, ni el ajo, ni la quinoa. No me gustan los pantalones hasta los sobacos, ni las deportivas fluorescentes, ni los abrigos de pelocho. No me gustan los iphone, ni las tablet, ni las consolas de videojuegos. No me gusta el rap, ni el reguetón, ni la música electrónica. No me gustan muchas cosas. Pero no las hago, no las compro, no las veo, no las como. PUNTO. A quien le guste, que lo haga. Y que me deje en paz con lo mío como yo les dejo en paz con lo suyo. De verdad que no veo el puto problema. No veo qué parte no se entiende del “vive y deja vivir”.
Pero no, hoy en día te comes una galleta y vienen venticinco personas a decirte que no son sanas y que tienen azúcar. Porque al parecer tú eres imbécil y crees que las galletas son sanas y frescas, recién recogidas del venerable árbol galletero. Que ya sé que tienen azúcar, pero a lo mejor, a lo mejor eh, me quiero comer una galleta sin que me la amargue nadie. Y además, mira, que me dejes, pesao, que te vayas a pastar ya que la hierba es sana. Que luego los mismos que se te echan encima por una galleta se toman tres copas de vino, o un gintonic, o comen fritos cuatro días en semana. Déjame comerme mi puta galleta, cojones, déjame en paz. Que no he pedido tu opinión, ni me interesa, ni quiero escucharla, ni nada de nada. Déjame vivir. Vete a darle tu discursito a quien te quiera escuchar, que por cierto, no soy yo.
Pero no, hoy en día es imposible hacer nada sin que aparezca un opinólogo de debajo de una piedra para decirte que lo estás haciendo todo mal. Y esos opinólogos profesionales, que yo creo que invierten todo su tiempo en buscar cosas con las que no están de acuerdo para criticarlas, se vanaglorian de decir que “sólo están dando su opinión” como si eso fuera bulo para abrir su bocaza y escupirte toda su mierda. Eso sí, ya te cuidarás mucho de responder, de opinar distinto o de contradecirles, que se te cae el pelo. Porque ellos tienen derecho a dar su opinión siempre, por y para todo, pero no escuchan jamás, no quieren saber nada que no les baile el agua y no aceptan el más mínimo atisbo de flexibilidad. Porque poseen la verdad absoluta. No se dan cuenta de que las opiniones son como los culos, que todos tenemos uno, pero los que nos dan asco son los de los demás. Que creemos que l nuestro está bien, pero los demás apestan. Y que por mucho que lo blanquees, seguirá siendo un culo. Y a mí esa gente que cree que su culo importa más que el resto de los culos no me gusta. Me gusta menos que los pelos de pony, los pantalones ochenteros y el reguetón juntos. Y con eso os hacéis una idea.



7 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo, hoy día todo el mundo opina sobre cualquier cosa, como si fueran verdades absolutas.
    yo duermo con una luz de noche como los niños porque me incomoda mucho la oscuridad. una vez alguien me sermoneó con el gasto eléctrico y me dijo "espero que tu luz sea de bajo consumo".
    y cuando dices que te has comprado un libro y te hacen sentir un derrochador diciéndote que ellos no compran libros, sino que los descargan o los sacan de la biblioteca o lo que sea... pero luego se gastan mucho más dinero que tú en otras cosas.
    besos!!

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  2. Hola!

    Estoy completamente de acuerdo contigo.
    Lo de vive y deja vivir no está de moda y es una pena.

    Gracias por compartirlo

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  3. no hay un día en que no me incendie por alguna "opinión" que leo por allí, lo que me digan no me importa, pero cuando veo que la gente con ideas que creíamos desterradas se encuentra, se valida y se envalentona me da pánico.

    Siguiendo con tu símil... es como cuando ves que es moda pintarse de colores de pequeño pony los pelos del culo xD

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  4. Yo estoy de opinólogos ya hasta las narices. Sobre todo porque estas discusiones en Twitter suelen terminar en un intercambio de insultos en plan "tú eres tonto" "pues tú más" dignos de patio de colegio.
    Dicho esto, tengo que admitir que adoro los pelos de pequeño pony y que si pudiera dejarme el pelo largo y tuviera dinero y tiempo para andar manteniendo eso, me lo haría sin dudarlo. Pero no dejes de hablarme por esto. Jajajaja. Besotes!!!

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  5. Desde luego que por qué no hará la gente lo que le salga de las narices y dejará al resto en paz??

    Besitos

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  6. Opino (con perdón) que has escrito un artículo estupendo que ya le gustaría firmar al Marías.
    Un saludo

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  7. Recuerdo ese post sobre la señora que le daba garbanzos a su hijo de verlo en Facebook (no tengo Twiter). A mi lo que me chirrió fue la frase "Mi hijo no sabe lo que es una galleta" o algo así.

    Pero como tú dices, quién soy yo para decirle nada a nadie... así que pasé olímpicamente y seguí a lo mío.

    Un saludo.

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